DEPRESION INFANTIL
La depresión que antes solo se diagnosticaba en personas adultas, está cada día haciendo sufrir también a los niños. Ya no son sólo los adultos los que se deprimen. La depresión infantil puede surgir a causa de "cambios importantes y estrés”, como resultado de la pérdida de los padres, un divorcio, o problemas familiares, etc.
.
Aproximadamente el 5 por ciento de los niños de la población general padece de depresión en algún momento. Los niños que viven con mucha tensión, que han experimentado una pérdida o que tienen desórdenes de la atención o de la conducta, o discapacidades en el aprendizaje, o aún problemas de salud mental, corren mayor riesgo de sufrir depresión.
Maruxa Hernando 93 419 05 94- 678 639 576
DEPRESION INFANTIL
La depresión que antes solo se diagnosticaba en personas adultas, está cada día haciendo sufrir también a los niños. Ya no son sólo los adultos los que se deprimen. La depresión infantil puede surgir a causa de "cambios importantes y estrés”, como resultado de la pérdida de los padres, un divorcio, o problemas familiares, etc.
.
Aproximadamente
el 5 por ciento de los niños de la población general padece de
depresión en algún momento. Los niños que viven con mucha tensión, que
han experimentado una pérdida o que tienen desórdenes de la atención o
de la conducta, o discapacidades en el aprendizaje, o aún problemas de
salud mental, corren mayor riesgo de sufrir depresión.
¿Mí hijo tiene depresión?
Seguro
que en algún momento de la infancia de su hijo, alguna madre se ha
preguntado eso. Lo primero que hay que decir es que cada niño es único
en su forma de ser. Hay que conocer muy bien al niño y saber lo que es
realmente normal en su comportamiento. No hay que apresurarse a sacar
conclusiones. Padres y profesores han de estar atentos cuando algún
niño presente alguna de las siguientes características: .
- Está continuamente triste, llorando con más facilidad
- Pierde el interés por los juegos preferidos y por la escuela
- Se aleja de sus amigos y de la familia.
- Presenta una comunicación pobre.
- Se aburre y se cansa con facilidad.
- Presenta menos energía o concentración
- Se queda irritable o demasiado sensible frente a pequeñas frustraciones, montando rabietas o berrinches con más facilidad.
- Se le nota extremamente sensible hacia el rechazo y el fracaso
- Expresa baja autoestima, depreciándose a ellos mismos
- Elige “finales tristes” para sus cuentos y representaciones
- Se comporta de una manera agresiva
- Se queja constantemente de dolores tales como de cabeza o de estómago
- Duerme demasiado o muy poco
- Come demasiado o muy poco
- Sufre una regresión, hablando como un bebé u orinándose en la cama
- Habla de suicidio
- Habla de escaparse de la casa
Con
niños de hasta tres años, las señales para preocuparse empiezan cuando
esos niños parecen tristes o decaídos aun cuando se les están
consolando. Pueden, incluso, que se peguen desesperadamente a quien se
ocupa de ellos o que dejen de comunicarse. La depresión en esos niños
está casi siempre conectada con el cambio o pérdida de la persona
responsable de su cuidado, o cuando quien les cuida no es capaz de
responder a sus necesidades.
Que se puede hacer en esos casos
- No ignore los síntomas de depresión. Dé
mas atención de lo normal a su hijo. Juegue con él y así le será más
fácil hablar sobre sus problemas. Lea libros infantiles con temas
relacionados, dibuje, pinte, construya un puzzle con su hijo. Debe
dedicarle un momento especial y único y así, crear un ambiente más
cercano y de confianza.
- Hágale preguntas y esté atento a las “pistas”. Un niño en edad de escolarización primaria puede llegar a decir “soy tonto”.
No se trata simplemente de apoyarlos diciéndoles que no lo son,
pregúnteles sobre el porqué piensa que es así, si pasó algo en la
escuela, etc. El niño podrá contestar diciendo que todo es una
porquería. Y entonces pregúntele qué es lo que le parece malo. Lo
importante es indagar sobre lo que piensa el niño. El niño necesita de
atención, del interés por su parte.
- Establezca y mantenga las rutinas. El
niño necesita sentirse arropado por una disciplina. Se sienten
colaboradores y partícipes cuando se establece un horario para cada
actividad. Los “limites”
los piden él. Por ejemplo: no existe nada más cálido y lleno de afecto
como leer un cuento antes de dormir, y ser bien arropado en su camita.
De esta forma estarás diciendo al niño que los problemas no son culpa
de ellos. Que todo continua como antes y que él es importante para ti.
- Esté atento por si el niño tiene estrés. Es necesario reeluar
el calendario diario de actividades del niño. Pregúntese si tu hijo no
está haciendo demasiadas cosas. Si no le estás sobrecargando de
actividades. Puede que el niño se siente cansado y estresado.
- Tranquilice a su niño. Nada
mejor que mimarlos y a la vez averiguar sobre su rutina. Estar
pendiente sobre el tipo de comida que más le gusta, si duerme toda la
noche, si necesita de nuevas actividades y rutinas.
- Busque tratamiento psicológico en el caso de
que su hijo empiece a aislarse, comportarse mal, o a hacer comentarios
negativos sobre él mismo. Tendrás que confiar en su instinto. Si ves
que su niño ha sobrepasado el límite de la normalidad, busque ayuda .
El diagnóstico y tratamiento temprano de la depresión son MaH Psicología Maruxa Hernando
Comentarios