SOLUCION A LOS PROBLEMAS EMOCIONALES
EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) de Francine Shapiro. México, editorial Pax, 2001. 439 pags (Existe una edición en castellano: Desensibilización y reprocesamiento por medio de movimiento ocular. Pax México, 2005).
Autora : Ana Isabel Galve Arranz
A la hora de realizar esta reseña, describiré en primer lugar como F. Shapiro descubrió “por azar” el método EMDR, después el modelo teórico en el que se inserta y, en último lugar, el método de trabajo, con las ventajas y dificultades que presenta a nivel procedimental. En algunos casos mantengo la estructura del libro, sin embargo explico primero la teoría en la que se basa el método para que al llegar a la descripción del mismo tenga un sentido, y no sea visto como una técnica más. Pongo en cursiva los ejemplos y alguna frase textual de la autora. Al hablar de terapeuta y paciente utilizo indistintamente el masculino y el femenino, lo mismo que hace la autora en su libro, y desde una perspectiva de género. Por eso en algunos casos podrá leerse “el” terapeuta y en otros “la” terapeuta.
1.
DESCUBRIMIENTO DEL MÉTODO EMDR Y MODELO DE TRABAJO
Francine Shapiro, descubridora del método EMDR,
finalizaba su doctorado en literatura inglesa en 1979 y, a su vez, sentía mucho
interés por la psicología conductual gracias a la lectura de las obras de J.
Wolpe y A. Salter. En esta etapa le descubrieron un cáncer, y como ella
describe “cuando nos ataca una enfermedad
potencialmente fatal, puede convertirse en un evento que cambia nuestra vida...
El tiempo cobró para mí una nueva dimensión”. Se dedicó entonces a estudiar
a fondo la interacción que existe entre la enfermedad y los elementos
estresantes del mundo exterior. Leyó la obra de N. Cousins y otras de
psiconeuroinmunología. Posteriormente aunque su cáncer estaba curado, nadie le
garantizaba que no volvería a aparecer. Y centró su búsqueda en cuales serían
los métodos psicológicos y fisiológicos que podrían aumentar su salud.
Un día, en la primavera de 1987, al salir a caminar,
descubrió por azar que ciertos pensamientos perturbadores de repente se
alejaban de su mente y que cuando volvía a pensar en ellos, ya no eran tan
perturbadores. Se dio cuenta de que cuando esto sucedía, sus ojos se movían de
arriba abajo de forma muy rápida y de modo espontáneo y disminuía la carga
negativa de los pensamientos. Entonces comenzó a hacerlo de modo deliberado,
mientras se concentraba en otros pensamientos y recuerdos perturbadores, e
igualmente disminuía su carga emotiva.
A partir de ahí comenzó a experimentar el método con
amigos y posteriormente con sus pacientes dando lugar al inicio de un método
para “desensibilizar el trauma” que fue investigado con grupos controlados de
diferentes tipos de víctimas, validado experimentalmente, y se fue
desarrollando hasta llegar a convertirse en un modelo y en un enfoque
psicoterapéutico integral. La primera investigación piloto inicial duró 12
años, y posteriormente Shapiro habla de más de una docena de investigaciones
controladas y de numerosísimos resultados clínicos exitosos logrados con la
aplicación del método EMDR.
En sus inicios la autora partía de una formulación conductual ya que lo primero que constató fue la desensibilización de la emoción residual a cualquier tipo de trauma pero, posteriormente y a raíz de la experiencia clínica con sus pacientes, fue ampliando su marco teórico y el método EMDR se transformó en un paradigma integrador del procesamiento de la información. Este incluye la aplicación, la terminología y algunos de los conceptos del procesamiento de la información de las que hablan Lang y Bower. El libro no habla sólo de un método de trabajo o procedimiento que consta de una serie de pasos, sino que describe un marco conceptual o modelo que cambia nuestro modo de concebir la patología y que, además, es compatible con las diferentes orientaciones teóricas existentes, puesto que se trata de un modelo integrador. Después se explicará con más amplitud el modelo de procesamiento de la información, pero adelantemos dos premisas básicas en EMDR:
1. Se parte de la premisa de que el cerebro dispone de
un sistema innato de “procesamiento de la información” que está preparado para
procesar la información hasta alcanzar una resolución adaptativa que implique
un estado de salud mental. Es decir, que ante cualquier evento “negativo” que
nos sucede, el cerebro tiene capacidad de “procesarlo” (utilizando la
terminología de la informática) hasta que desaparezcan las emociones negativas
asociadas al mismo, y que ese evento nos sirva de aprendizaje y sea integrado
para ser utilizado en el futuro. Sin embargo, como veremos después, el sistema
puede desequilibrarse debido a un trauma, y entonces la información no puede
procesarse debidamente. Por medio del método EMDR, podemos activar de nuevo ese
sistema inherente al cerebro y ayudar a que la información almacenada
traumáticamente pueda irse transmutando en información adaptativa, produciéndose
en el paciente una desensibilización de la emoción, una reestructuración
cognitiva, comprensiones profundas de cambio de significado, junto con la
aparición de nuevos sentimientos positivos y recursos, que se van dando como
efecto del “reprocesamiento” que se lleva a cabo en el nivel neurofisiológico.
De ahí que el modelo pasara de llamarse EMD (eye movement desensibilzation) a
EMDR (eye movement desensibilization and reprocessing).
Por tanto, en la base de este modelo se encuentra el
concepto de autosanación psicológica, que funciona de modo semejante a la
respuesta curativa del cuerpo cuando sufre una herida física. Cuando el cuerpo
sufre una herida, salvo que haya un obstáculo, como un objeto extraño o la
repetición de la misma, existe una tendencia natural hacia la curación. Esta
misma tendencia sucede en el procesamiento de la información, que se va
desplazando hacia la salud mental cuando se dan las circunstancias adecuadas.
Sin embargo cuando el procesamiento se detiene, es como si esa información
quedara atascada en un “circulo vicioso” y no podemos aprender de ella. Por ejemplo la víctima de una violación
continúa recordando de manera automática las escenas, reviviendo las emociones,
y sintiendo su autoconcepto contaminado por la culpa, en un intento del sistema
nervioso de liberarse de algo pero sin poder hacerlo. Después de realizar el
tratamiento con EMDR, la paciente puede recordar sin dolor, desaparecen las
escenas intrusivas, las emociones se hacen adaptativas, y la autoevaluación que
experimenta la paciente sobre sí misma se hace positiva sin que realice ningún
esfuerzo.
2. La mayor parte de las patologías nacen de
experiencias tempranas que ponen en movimiento un patrón de sentimientos,
emociones, conductas, cogniciones y estructuras de identidad que generan una
serie de actitudes. La estructura patológica se forma en base a toda esa
información que no ha podido ser procesada adecuadamente, y a que las
experiencias tempranas aún se conservan en el sistema nervioso en la forma
específica que fueron contraídas originalmente. La continua influencia que
ejercen estas experiencias tempranas se debe a que, como no fueron procesadas, se
encuentran como “detenidas” en el sistema nervioso y los estímulos actuales hacen
aflorar los sentimientos o emociones, y las creencias que forman parte de estos
recuerdos, y por tanto el cliente sigue reaccionando del mismo modo en que
reaccionó “entonces”.
Cuando la terapeuta enfoca la atención en los
recuerdos que generaron la patología, está activando la información que ha sido
almacenada “disfuncionalmente” en el sistema nervioso, y que no ha podido ser
procesada por el mismo. A partir de aquí, con la aplicación del método, se van
produciendo cambios que el cliente comienza a experimentar de modo progresivo:
un cambio en sus emociones, cogniciones, actitudes y en los constructos de
identidad que se van haciendo más realistas y adultos, con el consecuente
cambio conductual en su vida.
Lo novedoso del EMDR es lo siguiente:
- Se da una intervención directa en el nivel fisiológico de la información.
- A
pesar de que se re-experimentan emociones del pasado, la información se va
reprocesando o actualizando y, cuando esto sucede, las emociones negativas
van perdiendo fuerza.
- A nivel temporal, el cambio puede producirse de un modo inesperadamente
rápido en algunos casos, no importa el tiempo que paso desde que sucedió
el trauma.
2. BASES TEÓRICAS
DEL MODELO DEL PROCESAMIENTO ADAPTATIVO DE LA INFORMACIÓN
Recordemos que el método EMDR nace de la observación
empírica realizada sobre los efectos que ejercen los movimientos oculares en el
procesamiento emocional-cognitivo de los recuerdos. A partir de los mismos,
Shapiro delineó varios patrones de respuesta clínica, y formuló varias teorías
en un intento por explicarlos que, a su vez, permitieron predecir y probar
nuevas aplicaciones de los procedimientos. Aunque no se puede asegurar que
dichas teorías representen lo que sucede realmente a nivel fisiológico, sí
concuerdan con las observaciones y ayudan a guiar las decisiones clínicas,
cuando aplicamos sus principios básicos. Además, logra predecir con éxito la
respuesta terapéutica en nuevas áreas de aplicación. Es decir, reúne todas las
características para ser considerado un modelo. El Modelo de Procesamiento Adaptativo
de la Información ofrece solo una hipótesis que funciona, y está sujeto a
posibles modificaciones futuras basadas en observaciones clínicas y de
laboratorio. Utiliza la terminología del procesamiento neurofisiológico de la
información, introducida por Bower (1981) y Lang (1979). El método EMDR se
ajusta a dicho modelo y es solo una parte del mismo, que se utiliza en una fase
del tratamiento global.
El Modelo de Procesamiento Adaptativo de la Información
proporciona el marco teórico, los principios para el tratamiento, y una
explicación de las bases de la patología y del desarrollo de la personalidad.
Coincide con las nociones de Freud y Pavlov, y postula que existe un equilibrio
neurológico en un sistema fisiológico definido que permite que la información
sea procesada hasta alcanzar una resolución adaptativa, como antes apuntamos, y
esto se realiza a través de conexiones con redes neuronales apropiadas para que
la experiencia sea empleada constructivamente por la persona e integrada en un
esquema cognitivo y emocional positivo. Así resultará útil, nos servirá de
aprendizaje y estará disponible para reaccionar adecuadamente en situaciones
semejantes en el futuro.
Pero cuando alguien experimenta un trauma psicológico se
produce un desequilibrio en el sistema nervioso, provocado por la descarga
masiva de neurotransmisores. Entonces, el sistema de procesamiento de la
información que suponemos innato deja de funcionar adecuadamente y toda la
información adquirida durante el momento del suceso traumático es almacenada en
su estado original, y se mantiene neurológicamente en ese estado perturbado.
Este material “no procesado” permanece en un “estado excitatorio” que puede ser
detonado por toda una variedad de estímulos tanto internos como externos, expresándose
en forma de pesadillas, recuerdos retrospectivos, pensamientos intrusivos,
sentimientos desadaptativos, etc. (síntomas propios del síndrome de estrés
post-traumático o PTSD), incluso años más tarde.
Cuando le pedimos a un cliente que se concentre en el
recuerdo de un trauma, con el método EMDR lo que sucede de acuerdo a esta
hipótesis es que establecemos un vínculo entre la conciencia actual y el sitio
donde la información traumática está almacenada en el cerebro, que denominamos la
red-neural traumática. A esta doble atención del paciente al presente y al
pasado que debe realizar el paciente mientras se trabaja con EMDR, se denomina
atención dual. A partir de ahí, y con la estimulación bilateral propia del
método (que explicaremos con posterioridad), se reactiva el sistema de
procesamiento de la información y permite que ocurra dicho recuerdo pueda ser
integrado, hasta llegar a ser adaptativo. Se produce por sí mismo:
- Un descondicionamiento emocional.
- Un cambio de estado del cerebro que aumenta la activación y fortalece las
asociaciones débiles.
- Un cambio en las propias cogniciones y autopercepciones del cliente
Conceptos
interesantes en el modelo explicativo
Redes neurales mnemónicas o de recuerdos
Podemos definir una red de recuerdos, o red neural,
como un sistema asociado de información vinculada donde se almacenan los
recuerdos, con una serie de elementos: imágenes, sonidos, y otros elementos
sensoriales, así como las emociones y sensaciones físicas que experimentó la
persona, estos recuerdos a su vez se vinculan emocionalmente con otros
recuerdos semejantes. Lo que sucede en el tratamiento con EMDR es
metafóricamente que la información se va desplazando a través de las redes de
recuerdos y de sus diferentes canales y los va “limpiando” de todos los
elementos traumáticos. Partimos de un recuerdo traumático principal que se
considera central en la causalidad del problema. En el ejemplo anterior de una violación podría ser el rostro del
agresor, o lo más impactante del suceso, o el aspecto peor que la paciente
elija. La paciente comienza centrándose en él y a partir de ahí comienzan a
venirle a la mente una serie de imágenes, emociones, pensamientos etc., que poco
a poco irán cambiando. Para que la paciente pueda llegar a reaccionar tranquilamente
frente al incidente el cerebro ha de reprocesar o limpiar todos los canales de
la red neural, (sería como una red de carreteras, que se denominan canales).
Neuro-redes dispares: porque el trauma no se integra
La mayoría de las psicopatologías son ocasionadas por
información perturbadora que ha sido almacenada en el sistema nervioso. En el ejemplo elegido, años después de una
agresión sexual la víctima puede ver el rostro del agresor y sentir sus manos tan
vívidamente como si el ataque estuviera sucediendo ahora. Esa información parece aislada en su propia
“neuro-red traumática” donde está almacenada de forma perturbadora. La persona
sin embargo, tiene otras “neuro-redes adaptativas” en las que almacena información
funcional, que pueden haber surgido por una terapia que haya hecho, libros que
haya leído, o simplemente de experiencias nuevas que la vida le ha ido
brindando. Pero debido a que los aspectos perturbadores del recuerdo están
“atrapados” en la neuro-red traumática, se asocian unos a otros de manera
estática, y no pueden realizar conexiones nuevas que resulten adaptativas. Esta
red no puede conectarse con la red que contiene la información adulta, y la
víctima no puede evitar revivir esos sentimientos en las que cae como si de una
espiral se tratara, ni logra tranquilizarse, aunque sepa racionalmente que “no
debería” sentir eso ya. Cuando se estimula el trauma con EMDR, aunque el
cliente pueda volver a experimentar dichos sentimientos y sensaciones físicas perturbadores,
ambas redes comienzan a establecer conexiones una con la otra. Y entonces el
recuerdo se va transmutando hasta que aflora espontáneamente de un modo más
neutro (o a veces positivo) y puede ser integrado con sentimientos que
corresponden al aquí y al ahora del paciente. La información ha sido
“asimilada” por el sistema nervioso y ya no volverá a “molestar”.
El EMDR trabaja con recuerdos de Traumas y traumas
El trabajo del método EMDR se centra en trabajar sobre
las experiencias o recuerdos que dan origen a la patología más que en la
patología en sí misma. El EMDR funciona con Traumas, con mayúsculas, como con traumas
con minúsculas, es decir tanto con aquellos que dan origen a los síntomas
clásicos de PTSD, pero también con los traumas con t minúscula, es decir,
sucesos sucedidos en la infancia que por su repetición, o por otras
características quedaron grabados en el sistema nervioso ejerciendo un efecto
perdurable en el mismo y condicionando, por tanto, todas las experiencias
posteriores. Tal y como consta en el libro de Shapiro, “traumático sería
cualquier suceso que ejerza un efecto negativo duradero en el ser o en la
psique”. El indicador es que el
recuerdo del mismo aún genera en la paciente una autoevaluación negativa sobre
sí misma y un cierto grado de perturbación emocional.
Integración de recuerdos infantiles
En muchos casos, el cliente se encuentra atrapado en
respuestas emocionales de un trauma infantil, caracterizadas por sentimientos
de miedo, impotencia, indefensión, imposibilidad de elegir, ausencia de control
e inadecuación. El lenguaje del paciente incluye expresiones de tales estados
infantiles. A medida que nos trabajamos dichos recuerdos, todas estas emociones
negativas de la perspectiva infantil se van transmutando progresivamente en una
perspectiva adulta caracterizada por un sentido de responsabilidad, seguridad,
autocontrol y confianza en la propia capacidad para la toma de decisiones.
Se ha constatado un paralelismo entre las personas que
han sufrido experiencias negativas de la infancia y las experiencias de las
víctimas adultas de traumas: en ambas persisten sentimientos de culpabilización
autoinflingida, inadecuación, falta de control, indefensión e incapacidad para
elegir.
Las
creencias autorreferenciales disfuncionales
Cuando se habla de creencias negativas autorreferenciales, nos referimos a las sensaciones negativas sobre sí mismas que tienen las víctimas de trauma. Estas creencias sobre el “self” son elementos con los que también va a trabajar el EMDR, pero no se les da mayor valor que a otras manifestaciones del trauma, puesto que son interpretaciones de la experiencia e implican el lenguaje. Si bien se las incluye en el procesamiento del trauma, el lenguaje no es un elemento necesario en la formación del trauma. Existen traumas preverbales cuya respuesta es puramente emocional y sensorial. La respuesta de miedo está genéticamente codificada en el ser humano y no requiere ser estimulada por el lenguaje. Por ejemplo, si a un niño pequeño se le encierra con un tigre, sólo la visión de los colmillos y el rugido provocarán una respuesta de miedo. Las creencias son una destilación de la experiencia, pero son las emociones que las nutren las que constituyen el elemento central de la patología. De hecho es en el sistema límbico (amígdala y otras estructuras) donde queda grabado el trauma que, cabe recordar, es más primitivo que el neocortex. Y cuando la persona ya no siente miedo (emoción) desaparece a veces su sensación de “ser indefenso o impotente frente a la vida” (creencia).
Recuerdos
traumáticos de difícil acceso
Con el planteamiento teórico realizado hasta ahora,
podría parecer sencillo el trabajo con el trauma, y en muchos casos lo es
cuando se trata de un trauma aislado que sucede en la vida adulta. Sin embargo,
Shapiro menciona también las dificultades que nos encontramos a la hora de
acceder a los recuerdos, así como las dificultades en la práctica del método.
Redes obstruidas
Un indicio de que una red de recuerdos ha sido obstruida
es que el cliente sólo tiene recuerdos negativos de una etapa de su vida aunque
haya podido vivir otras experiencias agradables en esa etapa. La explicación que
da este modelo ya fue mencionada: la información negativa permanece sostenida
disfuncionalmente en una forma excitatoria y es probable que sea más estimulada
que otras asociaciones. Aunque hay otros tipos de recuerdos almacenados en la
red, el acceso a los mismos está obstruido. Después del procesamiento de los
recuerdos con EMDR, pueden aflorar los recuerdos felices y el concepto de sí
misma que tiene la paciente también cambia. A partir de entonces cualquier
estímulo que active la neuro-red permitirá el acceso a otros aspectos más
positivos.
Lagunas mentales
Las personas que han padecido abuso sexual en la
infancia reportan que son incapaces de recuperar ningún recuerdo en torno a los
años en los que sucedieron los abusos. En este caso esta red traumática tan
cargada emocionalmente, obstruye el acceso a todo el resto de recuerdos de
dichos años de la infancia. Igualmente, tras el procesamiento la paciente puede
comenzar a recordar.
Disociación
Podemos observar la disociación en pacientes que han
sufrido traumas de muchas maneras diferentes:
Pacientes que se presentan como altamente sintomáticas
pero no recuerdan en absoluto el suceso traumático que les condujo a dicha
condición. Los síntomas que presentan son la manifestación de la información
disfuncional pero no hay suposición alguna en cuanto a la naturaleza del
trauma. El material traumático está disociado. Es importante recordar que el
material disociado es sólo material que no está accesible a la conciencia, por
eso es importante no guiar al cliente o interpretar los hechos en su nombre
para no condicionarle.
A veces lo que el paciente no consigue recuperar es la
imagen del recuerdo. Tengamos en cuenta que la información se almacena del modo
en el que el paciente vivió la experiencia original y la imagen es solo una
posible forma. Tal y como se estudia en Programación Neurolinguística, podemos
codificar y almacenar la información a través de un canal visual, auditivo, o
cenéstésico, incluso olfativo, y en el trabajo con PNL e hipnosis se utiliza
esta herramienta para poder acceder a la información inconsciente de modo más
fácil a través del canal o modo en el que el paciente la codifica. A veces,
nunca se recupera la memoria visual, sobre todo en recuerdos pre-verbales, sino
sólo la memoria emocional, o incluso somática, a través de sensaciones físicas,
auditivas táctiles etc. Aunque así fuera, el procesamiento puede ser efectivo. Sin embargo, el 50% de los pacientes
que han sufrido trauma temprano, tras un proceso de EMDR sí recuperan imágenes
visuales. (no existe certeza de que sea un recuerdo o una reconstrucción del
cerebro).
Hay pacientes que en el proceso de EMDR, cuando
experimentan una abreacción emocional se funden con la experiencia pasada, se
“van al pasado”, siéndoles muy difícil mantener a la vez la conciencia del aquí
y el ahora, o atención dual, necesaria para procesar el recuerdo, y para que se
vinculen las dos redes neuronales, la traumática y la adaptativa. Se pierde la
conciencia del yo del aquí y ahora y es otra forma de disociación.
También la ausencia total de emociones y sentimientos
nos indica la presencia de información almacenada disfuncionalmente y el
paciente puede recordar la experiencia pero lo que está disociado son los
sentimientos y el paciente se siente como adormecido.
Cualquier respuesta disociativa inapropiada, ya sea
exagerada o ínfima en relación a un suceso traumático, es considerada un
indicio de que una red de recuerdos se encuentra obstruida, y constituye el
blanco adecuado para un tratamiento EMDR. Los casos de trastornos disociativos,
no se abordan en el libro, sólo se mencionan y se instruye al futuro terapeuta
que utilice el EMDR, a adquirir una formación adecuada en los mismos, antes de
utilizar este método.
Para Shapiro la diferencia de este método con otros
modelos donde se da una “rememoración estática” de sucesos típica de las terapias
verbales es la siguiente: aquí, a medida que la paciente va recordando se va
produciendo un “reprocesamiento” de los recuerdos, muy dinámico, que se
mantiene activo por el propio método EMDR. Esto lleva a una mayor eficacia y
rapidez en la solución de los mismos, donde además se da un trabajo directo en
el nivel fisiológico (se pueden llegar a revivir sensaciones somáticas con gran
nitidez). Esto debe llevar al terapeuta, de acuerdo a la autora, a revisar sus
nociones preconcebidas acerca del tiempo requerido para curar las heridas
psicológicas. Sin embargo, a pesar de su mayor rapidez, algo que llama la
atención durante el procesamiento EMDR es que el procesamiento nunca se salta
una etapa pertinente de sanación: los símbolos se tornan claros, ocurren
revelaciones, se aprenden lecciones y se experimentan las distintas etapas de
resolución emocional, si bien en forma acelerada. Es decir, no se habla de una
forma de curación “mágica”.
Antes de pasar a la descripción del tratamiento global
y del método EMDR, pondremos un ejemplo
ilustrativo.
Imaginemos
que una niña de 4 ó 5 años camina al lado de su padre y cuando ella alza la
mano para cogérsela al padre, éste golpea el rostro de la niña. Esto sería para
ella un incidente traumático. La niña experimentará en el momento sensaciones y
emociones negativas, pero también se grabará en ella una sensación de culpa propia
del egocentrismo de la psicología infantil, que podría quedar interiorizada
como “hay algo malo en mí, no consigo lo que quiero” aunque aún no pueda
verbalizarlo. Si la niña no recibe ninguna explicación de lo sucedido, y ese u
otros incidentes semejantes se repiten, se almacenan en su sistema nervioso
intensos sentimientos de impotencia y autodesprecio, y además los elementos
sensoriales del golpe (la cara del padre, el sonido de la bofetada, el dolor
físico y cualquier otro elemento que su
sistema nervioso registre en ese momento). Este suceso se convierte en un nudo
central de la red traumática, o un suceso básico en la definición negativa de
sí misma. Como los recuerdos se almacenan asociativamente, el siguiente
recuerdo que represente para ella un rechazo similar, se vinculará con el nudo
anterior, creándose así la neuro-red traumática. Cuando tenga edad suficiente
como para poder formular esa creencia en su autoconcepto “hay algo en mí que no
está bien, no puedo conseguir lo que quiero”, dicha conceptualización verbal se
vinculará asociativamente con la red, por medio de las emoción negativa que el
significado de dichas palabras engendra. Y este efecto se considera
generalizante a otras experiencias posteriores que irán siendo almacenadas en
la red con la información.
Es decir, lo
que surgió de uno o varios incidentes concretos se convierte en una creencia
general, no atribuible solo a un suceso. Seguramente en las experiencias
adolescentes que tenga de fracaso o rechazo, volverá a revivir los mismos
sentimientos y reaparecerá la autoevaluación negativa. Dichos sucesos producen
una profecía de autocumplimiento, y a partir de ahí, cualquier posibilidad de
rechazo puede detonar la neuro-red, junto con su cognición dominante: “hay algo
en mí que no está bien”. Así en situaciones ya adultas bien de tipo social o incluso de trabajo, que
impliquen conseguir algo, la neuro-red se dispara, los sentimientos se reviven
de nuevo y la creencia autodenigrante aparece, y probablemente perjudicará la
conducta funcional del presente.
¿Cómo se trabajaría desde este Modelo? Después de haber realizado la historia clínica y establecido un vínculo adecuado con la paciente, donde sienta seguridad y confianza, de haber evaluado que la paciente es apta para poder trabajar con este método, se elegiría como un posible “blanco” o foco de trabajo el recuerdo inicial de cuando iba caminando con su padre. Y se consideraría como el recuerdo central que genera la neuro-red traumática. A lo largo de una sesión de EMDR, se extraerían los componentes de dicho recuerdo: la imagen y otros elementos sensoriales que recuerda del mismo, la emoción que siente en el presente, localizada en su cuerpo y la creencia negativa residual. Con todos estos elementos, y a través de las “series de estimulación bilateral”, la cliente iría progresivamente liberándose de las emociones dolorosas, a veces después de revivirlas, e iría sintiendo de modo progresivo que ella es adulta y no una niñita impotente. En ese momento el sistema nervioso está liberando, pero a la vez procesando, la emoción traumática. Probablemente empezará a a recordar incidentes en los que sí ha resuelto cosas y ha conseguido logros, lo que le generá sentimientos positivos y un autoconcepto de eficacia, y todo esto se empezará a vincular a la neuro-red traumática, y hasta que pueda sentir que su autoevaluación inicial “no puedo conseguir lo que quiero” no es en realidad válida (recalquemos la palabra sentir, porque saberlo a nivel racional en algunos casos lo sabe, el problema es que no logra sentirlo). Y en algún momento puede venirle a la mente de modo espontáneo “no hay nada malo en mí, era papá quien tenía el problema”. Y esta nueva valoración adulta será una parte de los nuevos sentimientos, emociones y de la nueva experiencia sensorial, que predominará a partir de ahora, siempre que sea activada la neuro-red por cualquier estímulo. Cuando la cognición positiva se generalice, cualquier otro recuerdo evocado sobre el padre abusivo, dará como resultado la creencia positiva “soy una buena persona, era papá quien tenía el problema” con sentimientos y emociones positivas que produce. Y los siguientes recuerdos que tengan que ver con el padre serán más fáciles de procesar, puesto que aparecerá menos dolor asociado.






